La Ópera está diseñada en estilo neorrenacentista, caracterizado por fachadas simétricas, ventanas arqueadas, y proporciones clásicas tomadas de modelos renacentistas italianos. Los elementos decorativos se aplican de forma selectiva, concentrando la ornamentación alrededor de entradas, ventanas y cornisas, en lugar de en grandes superficies estructurales.










